jueves, 31 de agosto de 2017

Hoy empiezo porque sí

Es 31 de agosto y aquí me tienen, sentada y decidida a hacer uno de mis -tantísisisisisimos- sueños realidad.

Hace ya algunos años que tengo, escondido bajo mil llaves, algunos cuentitos. Son pequeños, son tontos, son antiguos. Pero son míos y quieren ver la luz. Y creo que a mis 27 años ya estoy muy vieja para esas cojudeces de sentir vergüenza. ¡Escribo cuentos para niños! Entérense y ríanse mucho. Bajo este cuerpo caribeño metalero cumbiambero, hay una mujer sensible 

A veces los escribía y pensaba “a algún niño, de alguna manera, le gustará esto”. Ahora, me entusiasma muchísimo la idea de leerlos a mi sobrino cuando crezca. Que me vea, me escuche y me diga “qué bonito”.

Espero no tardar, pero hoy empiezo porque sí.

martes, 16 de mayo de 2017

Un buen árbol

A veces, en las noches cuando vuelvo a casa, veo un árbol y me pregunto cuántas palomas se habrán posado en él o cuántos hombres ebrios le habrán orinado encima. Cuántos insectos habrán comido sus hojas y cuántas personas agobiadas se habrán apoyado en él, buscando alivio. Me pregunto cuánta gente habrá escritos sus enamorados nombres en su cuerpo y cuántos perros le habrán cagado los pies. Me pregunto cuántas cosas habrá visto en su vida, cuántas parejas pelear, cuántas personas correr. Cuántos besos, cuántos abrazos y cuántas lágrimas. 


Y no puedo evitar pensar en que, a pesar de haberlo visto, olido, sentido, sufrido todo, sigue y seguirá siendo un gran árbol. 




*Texto de noviembre 2016