miércoles, 2 de abril de 2014

Ariadna no quiere bulla

 Ariadna no quiere bulla. Así me lo ha hecho saber y yo le respeto, por eso cierro las ventanas. Todos los niños del salón de 1er grado ya salieron como balas apenas sonó la campana de recreo, pero ella se tapó los oídos y se me acercó corriendo para hundir su cara en mi mandil. No quiere, no le gusta la bulla.

 Me habían advertido que podía ser difícil lidiar con niños con autismo, pero yo no les creo. Nunca les creí. Es difícil para aquel que, simplemente, no sabe lidiar con niños en general. Yo siempre tuve ese "no sé qué", ese "qué se yo" que me permitía tener un acercamiento más personal con cada uno de mis alumnos, y es que cada uno tiene su propio mundo. Es cierto que Ariadna era, a primera impresión, diferente, si, pero si la mirabas más de cerca era completamente igual a ti, a mí, a todos. Su autismo sólo se notaba cuando estaban los demás mirándola.

 Recuerdo vagamente mis días con ella, pues no fui su profesora por mucho tiempo. Sólo me acuerdo de su canción favorita: Sin tomar aliento estoy... rodeado de calor, ¡escucha! Tengo que respirar, y respirar... La directora me dijo que su mamá la cantaba siempre y a ella se le había pegado. Era increíble escucharle cantar cuando todos se iban. A veces pintaba con una destreza alucinante para sus seis años y armaba rompecabezas en segundos. Usaba dos colitas y unos ganchos verdes. Era su color favorito, también, por eso todo me lo pintaba de verde: el mandil, la mesa, la cara con la témpera. Toda la fiesta empezaba cuando los demás corrían al recreo. 

 Hoy, 2 de abril, es el día mundial de la concienciación sobre el autismo. Está bien, lo acabo de leer en un news feed, tal vez de Facebook, tal vez de Twitter, pero me sirvió para recordar a esta pequeña que, durante los ocho meses que enseñé inglés en aquel colegio de Surco, me hizo la persona más dichosa del mundo. Gracias Ariadnita, por confiar en mí y por compartir conmigo un poquito de tu mundo, aquel que no compartías con nadie más. 

14 comentarios:

  1. PRIMERO!... que será de la vida del mono, ya me cansé de ganarle.

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  2. Feliz día!, pues sí. Dicen que Einstein tenía un nivel de autismo también y todos esos genios. A veces pienso que ellos están en un nivel superior al de nosotros y cuando la raza humana evolucione, por fin seremos como ellos. No sabía que habías sido “Prosora” (como dices en tu fb). Mi queridísima esposa es profesora y siempre me cuenta de “ene” casos que ya te imaginarás. Saludotes.

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    1. Así es, Eduardito. Ellos son totalmente superiores a nosotros, y lo he podido comprobar con una pequeña de seis años. Y ella es la única de la que quise hablar, porque donde enseñé habían varios pequeños, pero Ariadnita fue la única con la que compartí.

      La labor de un profesor es hermosa, salúdame a tu esposa. Me acaba de salir un verso sin esfuerzo. jaja :)

      ¡Saludos, Edu!

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    1. Más lindo tú y tus historias, tigrecito lindo.
      Un besote hasta México, wey! XD

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  4. Hola Fiorellita. Aquí apareciendo en tu blog después de varias lunas. Pero no me he olvidado de tí. Muy hermoso post y muy bella historia. Definitivamente hay que tener bastante deseo de conectar con los niños autistas, que al común denominador de la gente, lo saca a veces de sus casillas. He sabido de casos y casos, y francamente es admirable la paciencia y el estoicismo de las personas que tienen a su cuidado a un niño o un joven autista. Al igual que Edu, no sabía que había sido profe. Debes haber sido una muy linda profe. Como no me tocó alguien como tú en mi infancia, je je.

    Te mando un abrazo super super grande.

    LUCHO

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    1. Gracias Lucho!

      Así es, los niños necesitan cuidado y paciencia, y me encanta tenerlo. ¡¿cómo que no sabían que era profesora?! Me mato escribiendo en vano. Aquí te dejo un post donde claramente explico esa etapa (a mi fiel estilo, jaja)

      http://lacajadecox.blogspot.com/2013/04/la-actuacion.html

      Gracias por comentar, Lucho. Un fuerte abrazo :)

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  5. Que bonita experiencia , los niños son fuente inagotable de historias y bellas formas de aprender a amar.

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    1. Muy cierto, mi Garycillo. Nos enseñan desde las cosas más pequeñas hasta las más grandes como el amor.

      Besitos!

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  6. los niños no son mi fuerte, yo no podría pasar más de unos minutos con ellos, a menos que sean de mi familia. Me d miedo que me toque un niño malcriado y mi paciencia se vaya por los suelos y el/la pequeñ@ haga berrinche y etc etc.

    Pero una que otra vez, llega algún niño o niña especial a nuestras vidas. Me pasó una vez y aunque el final no fue bonito, es un recuerdo agradable por haber sido la única vez que una niña extraña a mi familia se me acercaba. Ahora con mi Riko la historia es otra cosa :3 y volví a tener fe en la humanidad jaja

    Saludotes!

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    1. "fe en la humanidad" jaajaja esa Daria.

      Yo no le tengo paciencia a los berrinchudos, y me llegan altamente los padres que consienten mucho a sus hijos... pero siempre hay niños lindos :) otra cosa es que te cierres a todos y pienses que todos son iguales jaja... pero como dicen por ahí: No entiendes al bebé berrinchoso de al lado hasta que no tienes el tuyo... ok yo misma digo eso JAJAJA :D

      Besos Daria!

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  7. Por eso el arte de facilitar el conocimiento no tiene precio.
    Buen post!!!!

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  8. Tengo un amigo que estudio psicologia y realizo sus practicas, me decia que la mayoría de madres pensaba que el autismo era una enfermedad con las cuales no podian lidiar que matriculaban en talleres para que ellos no pasen mucho tiempo con ellos.... Lo cual me parecia insólito pero esa era la mentalidad q tenian en eeuu. Por eso el me decia que estas personas eran mucho mas humanas que cualquier persona, ademas que solo bastaba que entren en confianzan y mostraban lo maravillosos que eran..

    Saludos,!

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