lunes, 19 de noviembre de 2012

En la oficina

 Lunes, 2:36 de la tarde. Acababa de llegar de almorzar con mi batería seria con mis amigos de Control de Gestión (¡¿qué es eso?!) y encontré todas las luces apagadas en la oficina. Pensé que estaba sola y que las demás estaban aún de refrigerio y entré gritando "¡AMA SUA, AMA LLULLA, AMA QUELLA!"  y bailando tecktonik mientras prendía la luz, y descubrí que no solo NO estaba sola, si no que mis compañeras habían estado durmiendo plácidamente la siesta reparadora de las 2:30 de la tarde, y yo las había despertado. Empiezo a sospechar que me odian, porque pusieron su salsa a todo volumen. 

 Una de las cosas que más disfruto de estar aquí (si es que no es la única) es mi libertad. Mi libertad para poner mi música y escucharla sin que me jodan, mi libertad para gritar y/o decir idioteces, mi libertad para bailar (sí, puedo ponerme a bailar). El trabajar sin presiones es lo que más me gusta. Soy la única que trabaja así de tranquila, tal vez sea mi cargo, o tal vez mi flojera (no, eso no), pero hago mis cosas con tranquilidad desde que llego hasta que me voy. O sea, nadie me mete terror aquí (salvo excepciones que no valen la pena de ser mencionadas). Y bueno, mi hermana también me mete terror (¿les conté que a parte de ser mi hermana desde que nací, también es mi jefa de lunes a viernes de nueve a seis?) Harto terror.

 No voy a mentirle al Perú diciendo "I ♥ my job" o "qué paja trabajar aquí". En realidad, me aburre un poco la rutina, y a pesar de que tengo mil cosas que hacer e implementar y por las cuales debería sentirme orgullosa, he pensado seriamente en el retiro. Lo he pensado cinco minutos y luego me he dicho a mí misma que no puedo, todavía, irme de este lugar. Necesito terminar al menos un año más de estudios para lanzarme a la vida dura, para lanzarme a la calle, ya que en otros lugares será muy difícil conseguir todos los engreimientos que me dan aquí, sobretodo mi jefa (no mi hermana, mi gerenta) ya que ella es un amor de persona y siempre hace hasta lo imposible porque yo me sienta bien. Podría decir, en todo caso, I ♥ Rosario. Pienso que nunca, nadie, me tratará tan bien como ella. 

 Ahora, sentada en un cubículo de Cibertec, emprenderé un viaje por las PPT's del curso de Derecho, que hoy empiezan mis parciales. Tengo que romperla este ciclo, si no, nadie nunca me contratará y tendré que vender mi cuerpo en las frías calles de la avenida Arequipa. See you


De la época en la que escaseaba el agua en la oficina.



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