jueves, 8 de noviembre de 2012

Embarazada y renegada.

 Hoy soñé que estaba embarazada; y no es la primera vez que sueño esto, así que no me sorprende, ni me asusta, ni nada. Y si tú, amado lector, estás pensando que este sueño guarda relación con la realidad, estás demasiado equivocado. El espíritu santo no quiere saber nada conmigo.

 Tenía una panza de dos meses, y aunque nadie lo sabía, excepto Karlita, mi amiga de la oficina, yo estaba feliz. Estaba esperando llegar a la casa para contárselo a mi mamá y mi hermana, aunque pensaba que ella me botaría de la casa o algo similar. Me paseaba por todo el trabajo, enseñando mi panza, y contándoselo, orgullosa, a todo aquel que se me cruzaba. Algunos sonreían por mí, me abrazaban y me agarraban los cachetitos; Por otro lado, otros me miraban con desprecio, pero yo estaba demasiado contenta y los malos deseos de esas personas me resbalaban. Iba a estudiar con mi panza, me ocultaba de los profesores, me daba un poco de vergüenza, pero ahí estaba yo, embarazada y sin saber ni cómo ni por qué. Básicamente, todo mi sueño me la pasé en Cibertec diciéndole a mis amigos que estaba en bola.

 Cada vez que tengo sueños raros  (o sea todos los días) llego al trabajo y busco en google el significado de los mismos. Como no ha sido la primera vez que he soñado con embarazo, ya sé de qué se trata, y por eso reniego. Reniego cada vez que sueño que estoy embarazada, porque el significado de soñar con embarazos -según yahoo preguntas, diferentes páginas de "el significado de los sueños" y varias/os amigas/os brujas/os- va más allá de un deseo por parte de la soñadora con ser madre, más allá de la ternura y el presagio de un cercano embarazo en alguna de tus amigas. No. Soñar con embarazo, para una persona que todavía no quiere tener hijos (mi caso) significa claramente que la persona que sueña necesita cambios drásticos en su vida, y por ahí va lo mío: Necesito cambios, cambios porque mi trabajo ya me aburrió y me da cólera seguir sin querer realmente estar ahí; cambios porque mi carrera no me gusta y siento que estoy desperdiciando mis neuronas, mi plata y mi tiempo en ese instituto. Cambios porque ni yo me aguanto; cambios porque algo anda mal conmigo y muchas veces ni siquiera puedo dormir por pensar y pensar y matarme el cerebro pensando en qué hice mal hoy. Cambios porque, definitivamente, nada está bien.

 Igual terminaré mi carrera, porque si bien es cierto no me gusta, me sirve para cumplir uno de mis mayores sueños. Y seguiré en el trabajo un tiempito más, porque me aburrirá mucho, pero los engreimientos que me dan son alucinantes, y mi jefa todavía confía en mí, además tengo que terminar algunos temas pendientes. Sigo con las clases de Inglés.

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