viernes, 1 de abril de 2016

"Mi amor, dame un besito"

Han pasado casi tres meses desde que dejé mi casa y vine a vivir con mi chico. Casi tres meses de levantarme más temprano de lo habitual y casi tres meses de soportar el tráfico de la avenida La Marina para ir a trabajar. Casi tres meses de incursionar en la cocina y los quehaceres compartidos. Casi tres meses de sonreír todos los días y ser feliz.

Para algunas personas, puede verse raro el hecho de dar un paso tan importante y alucinante en la vida pero ¿saben qué? llega un momento en el que tomar una decisión como esta resulta muy fácil. Cuando tomar decisiones es sencillo, sabes que realmente importa. Es ahí cuando las opiniones de terceras personas no tienen influencia en tu decisión. (Bueno, la verdad es que jamás me ha importado la opinión de nadie excepto mi familia y amigos cercanos). Y, para ser sincera, esta vez no presté atención absolutamente a nadie, jeje.

Las cosas que hiciste antes, las decisiones que tomaste y las personas que conociste y en las que confiaste se vuelven recuerdos diminutos y estúpidos. A veces me siento a pensar en cómo pude ser así o cómo pude decir/ hacer tal cosa. Me alegra un montón ver cambios en mí y en mi carácter: soy, sin dudas, una persona más feliz y más consciente. Y el entorno en el que vivo influye un montón.

Gracias por los cuentos, por los ceviches, por llevarme de viaje a lugares hermosos y por ser mi gran amigo y compañero. Lo único que espero ver y abrazar al finalizar el día y por tu paciencia cuando reniego por loca. Gracias también por darme besitos cuando te los pido. Ah, y por tus bailes raros... gracias.



Contamíname, mézclate conmigo, 
que bajo mi rama tendrás abrigo.