sábado, 5 de septiembre de 2015

Dormir

Dormir contigo es un ejercicio purificador. Es despertar y no saber ni el día ni la hora, pero despertar sonriente. 

Dormir contigo es dormir rugiendo y despertar maullando. Es pensar en las camas grandes que separan gente y en lo conveniente que es tener una cama pequeña, para tenerte cerca. 

Dormir contigo es saber que afuera hace frío, aunque contigo al lado no se sienta más que calor. Es envolverte en abrazos y saber que no hay nada más hermoso que ser correspondidos, que tus brazos abracen y abracen fuerte.

Dormir contigo es esperar un fin de semana, saber que nunca más hay que estar triste y pensar en dibujar tu boca. Es un cuento y una historia, historia que quiero escribir contigo.

Dormir contigo es un poema en la piel, unas nubes gigantes y un clima cálido. Es abrir una ventana y darle los buenos días a una ciudad que desconocemos, pero que nos ama. Es caminar empolvando mis zapatos y saber que también te amo, aunque no te lo diga. 

Dormir contigo es eso y mucho más. Mucho más que vendrá.