sábado, 28 de enero de 2012

Hola, me dicen Lalo.

Siempre me ha gustado todo lo contrario a lo que hago. No, no te atrevas a decirme que mi vida es triste. Desde chiquita he pensado en eso, yo quería ser bailarina de ballet, o cantante, ser descubierta a lo Connie Talbot en algún programa de talentos, pero no. Me metieron al colegio. Y encima al Fanning. O sea, no me quejo de haber estudiado en el Fanning, es más, gracias a eso y a todo lo que padecí en ese rosado colegio ahora puedo tranquilamente sacarte la mierda - sí, también me bulleaban - pero de haber podido levantar la voz de protesta y decir algo, hubiera dicho "¡carajo, yo quiero ser cantante, o bailarina, o artista. No necesito saber sumar!" Aunque igual no me hubieran escuchado. 

Mientras estaba en el colegio, no me gustaba nada, no hacía mis tareas, era una lacra, evadía clases para irme a leer tranquila "El amor en los tiempos del cólera" en algún salón vacío (en realidad evadía clases porque me hacían Bullying). Me fui al turno tarde, volví al turno mañana y me volví paulatinamente en la basura que soy ahora, porque si soy conchuda y hasta las huevas, es por todo el maltrato que recibí en el cole. Así que volví al turno mañana y me relajé como me dio la gana. Nada realmente me gustaba excepto los idiomas, el arte, la danza, la música, y las aves. Pues bien, un buen día, después de haber llevado a mi casa a más de 5 cuculíes en estado moribundo, y luego de que todos y cada uno de ellos hayan muerto en mis manos, indagué y decidí que quería estudiar Ornitología. Añoré y deseé con todo mi ser poder ir a cualquier universidad del planeta donde tengan esa carrera y estudiar a todos los pájaros del mundo. ¿La respuesta? NO. Entonces decidí estudiar cualquier mierda que tenga que ver con el arte. NO. Entonces decidí no estudiar ni mierda. Y fue entonces que decidí empezar aunque sea el Inglés, en quinto de secundaria.

Un buen día a la salida del Icpna me dieron un volante que decía "busco profesora de Inglés (Inicial - Primaria) - Conocimientos intermedios". Yo tenía conocimientos intermedios, tenía 17 años, había estudiado algo de atención infantil en el colegio y era joven, proactiva, amorosa con los niños y tenía paciencia de santa (aquellos tiempos) Así que fui, y me aceptaron al toque. La pasé genial, me encantaron los niños, amé el puesto, amé ser profesora sin haber estudiado un carajo de cómo ser profesora. El único problema era la directora del colegio: era una loca de mierda. Les gritaba a los niños de 4 años como si fueran sus hijos, dejaba sin lonchera a mis corazoncitos de 3 añitos por decirle yellow al verde, entraba a mi clase de 5to de primaria y preguntaba si habían aprendido algo, el que no respondía bien, no tenía recreo. Mis pequeños lloraban y yo moría de pena. ¿A quién reclamarle? ¿Con quién quejarme? Esa bruja era la más más del colegio, y encima era particular. Y por si fuera poco, cuando le dije en su cara pelada que pensaba que ella era una loca y que no me parecía su manera de tratar a los niños, me botó, y no me dejó despedirme de ninguno de mis alumnos. Me fui muy triste ese día. 

Ahora, a mis veintidós años, estudio administración de empresas en un instituto, porque, según yo, no tengo capacidad suficiente para rendir un examen de admisión, ni capacidad ni plata ni tiempo. Cosas fundamentales. Trabajo de 9 a 6 y estudio normalmente de 6:30 a 11 de la noche, así que voy a clases casi con el mismo entusiasmo con el que uno va a -no sé- votar, cagar, etc. Cansada, con hambre, con sueño, pero voy. Tampoco me quejo, es divertido. Siempre que podemos con los chicos jodemos en el salón,  salimos a comer, tomar, bailar, reír y pasear. Ahí conocí buenísimos amigos, me encanta el lugar. Mi carrera no me apasiona con locura pero me la tomo muy en serio. Más en serio de lo que piensan todos.


Como estoy de buen humor, les dejo unas fotos que describen todas las etapas que les acabo de contar de mi aburrida vida.


*Mi loro, Maceta. Lo encontré en la azotea del edificio un día, en la maceta gritando, con su alita chancada y visiblemente con hambre. Por eso le puse un nombre tan estúpido. A escondidas y con una propina que me dieron buenamente en mi casa, lo llevé al veterinario y me lo curaron al toque. La jaula que aparece detrás de él no era más que pura finta, porque él volaba hacia un árbol cercano, se quedaba ahí hueveando todo el día y cuando quería comer entraba a la jaula, comía y bebía como Pedro en su casa, y se volvía a largar, hueveaba un rato más, hacía amistad con otras aves miraflorinas y regresaba a dormir. Hasta que un día lo vi con otro lorito igual a él, y jamás regresó.
 malagradecido :(



*Yo en el rico Fanning, lacra como era en esas épocas. Llegaba tarde y mi compañera Katherine Díaz me dijo "la evidencia de tu tardanza" y lanzó su flash, por eso mi cara de imbécil. Un momento, siempre tengo esa cara.



*Mis alumnos de 5to grato, de atrás para adelante: Fernando,  el aplicadito de al fondo; Diego, el piraña que está parado seguro jodiendo e incitando a todos a abandonar el salón e irse a comer choripan; Julio César, también piraña y malcriado, pero muy aplicado y uno de mis alumnos más inteligentes; Leonardo, tapándose la cabeza con su casaca mientras gritaba "no quiero foto pe miss Fiorella, chamare" y al fondo, preguntando si el que terminaba podía ir comiendo lonchera, el desconocido. Jamás me acordé su nombre.



*Esta soy yo, la papa a la huancaína de la derecha, en pleno ejercicio financiero. La que alza el brazo en son de protesta -y además limpia solapamente con su axila la pizarra - es Melissa Fujishima. Búsquela en Facebook,  y Stalkeela, sin roche. También tiene tu twitter, su Hi5 y su Fotolog. Es ponja, por eso está en todas. 


*Aquí María Arroyo, mi buena compañera de salón, haciéndose la intelectual con su laptop -pero está comentando fotitos calientes en facebook- y yo, visiblemente desesperada ante la amenaza de un ejercicio matemático que iba más allá de mis conocimientos. Tal vez una suma de fracciones o el desgraciado de Ruffini.




*Para terminar, un videíto de aquellos que marcaron mi infancia (En realidad tenía 14, pero era ñoña a comparación de las perreadoras compulsivas de mi salón) Pues bien, Michael Astudillo me hizo el favor y cantó lo que yo quería expresar de niña. Si pueden véanse más videos de 31 minutos, son un cague de risa (Y si no se ríen, entonces yo tengo problemas). 


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